domingo, 12 de febrero de 2017

DIA 2. VILA NOVA DE GAIA, RIBEIRA Y PALACIO DE CRISTAL

8 de Mayo de 2016

Teníamos el desayuno incluido en la Guesthouse, y la verdad que estaba muy bien, había de todo.

Se había pasado la noche lloviendo, y aun mientras estábamos desayunando llovía, pero para sorpresa nuestra cuando decidimos salir del hotel había parado. Fantástico!! A ver cuanto nos duraba, porque el cielo estaba bien cubierto de nubes...

Tuvimos que planificar un poco el día condicionados por la lluvia, porque seguramente llovería. La mejor opción era combinar paseos por Oporto con alguna visita, por ejemplo a alguna iglesia, o al Palacio de la Bolsa, y así poder ir resguardarnos de la lluvia, y no acabar empapados como el día anterior. Aunque si veíamos que no llovía, aprovecharíamos para pasear por las calles de Oporto.

Comenzamos nuestro recorrido por la Estación de Sao Bento, con la casualidad que a la vez que entramos nosotros entró también un grupo de asiáticos que ocupaban casi toda la estación. Pues nada, esperamos a que se despeje un poco para contemplar lo bonita que es la estación, conocida por sus azulejos de 1930 en el vestíbulo principal.



Seguimos por la Rua das Flores hasta llegar al Duero, cuando nos empieza a llover, aunque la lluvia que tuvimos durante todo el día fue soportable, intermitente y con poca intensidad, con lo cual nos permitió ver todo lo que teníamos planeado, e improvisando sobre la marcha según el tiempo. 

Cruzamos el puente por la parte baja para llegar hasta Vila Nova de Gaia, la ciudad que hay al otro lado del puente. Las vistas desde el puente y desde Vila Nova de Gaia bien merecen la pena. 





Siguiendo la recomendación del hotel, era más bonito cruzar por debajo, coger el funicular y volver por la parte alta. Y así lo hicimos, pero pagamos la novatada al comprar los tickets del funicular. Vimos que los vendían en la tienda, pero no nos dimos cuenta que había una máquina para comprarlos subiendo la rampa. Nos dimos cuenta porque la chica del hotel nos había dicho que costaba 2,5 eur/viaje, y a nosotros nos habían cobrado 5 eur. La parte buena: que con el ticket que compramos en la tienda nos daban una cata gratuita en la Bodega Quevedo. Pues para allí que vamos, a tomarnos un vinito de Oporto. De hecho, nos vino bien hacer esta parada, porque el rato que estuvimos en la bodega se lo pasó lloviendo.

Una vez catado el vino, nos fuimos de nuevo al funicular, que nos llevo a la parte alta.  




En esta zona está el Monasterio da Serra do Pilar, y la iglesia con el mismo nombre, que se caracteriza por su forma circular. Desde Aquí también se obtienen unas vistas bonitas, del Ponte Luis I, y de la ciudad de Oporto. 



Al cruzar el puente por esta parte, la Sé do Porto queda muy cerca, así que nos acercamos para entrar, pero no pudimos verla por dentro porque cierra a las 12,30h y justo era la hora que llegábamos. No importa, ya volveríamos en otro momento, porque en Oporto está todo muy a mano. 

Quisimos perdernos por las calles de la Ribeira alrededor de la Sé, para encontrarnos con la Iglesia de San Lorenzo.




Volvimos a salir cerca de la estación de Sao Bento, y buscamos un sitio para comer, pero sorprendentemente al ser domingo muchos sitios estaban cerrados, como el café Santiago, donde queríamos tomar una francesinha.

El paseo en busca de restaurante, nos dejó imágenes como esta, de la Igreja do Santo Idelfonso.


Al final, encontramos un sitio en la rua Santa Caterina, donde pude probar la francesinha... Menuda bomba!!

Por la tarde, seguíamos con nuestro planning de seguir aprovechando al máximo los ratos sin lluvia. Lo primero que hicimos es hacer la visita guiada al Palacio de la Bolsa (8 eur./persona). Visita totalmente obligada, que tiene unas salas muy bonitas. 


Curiosamente, el Palacio de la Bolsa era el convento de la Iglesia de San Francisco, a la que está pegada y que también visitaríamos al día siguiente, porque ahora tocaba aprovechar el solecito. 

Y lo mejor que se nos ocurrió para aprovechar el sol, era ir donde muere el río Douro para unirse con el mar. Para llegar hasta este punto, hay que coger el tranvía (tram 1), que nosotros lo cogimos al lado de la Iglesia de San Francisco, y hasta la última parada, no tiene pérdida, porque todo el mundo baja ahí, además de que el chófer te avisa. 

Aquí lluvia no, pero el aire sopla fuerte siempre.... Un poco más y salimos volando... :)



Para volver, optamos por el bus 500 hasta el centro, y nos bajamos cuando vimos la Estacion Sao bento. Repusimos fuerzas con una tarta de limón que nos comimos en un pastelería (el viento nos había dejado agotados... xD) y volvimos a hacer el recorrido que habíamos hecho el día anterior aprovechando que no llovía.

Volvimos a pasar por la Universidad de Oporto, por la Igreja do Carmo, y de nuevo por la Rua Miguel Bombarda, con la intención de llegar hasta los Jardines del Palacio de Cristal.



Con tanto paseo se nos agotó el día. La verdad es al final nos había salido un día redondo, y pudimos disfrutar de muchas de las cosas bonitas de la ciudad, y acabamos rematando el día con una cena en una Taberna en la Rua das Flores: unas copas de vino, y una tabla de queso y jamón en la Taberna do Largo (23 eur).

Y así nos despedimos esa noche de Oporto...




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